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¡Un pepino sobre ruedas!:
El autobús SKODA KAROSA
RTO 706 en CUBA
Por PEPE FORTE/ Editor del Canal de Autos de iFriedEgg.com, y conductor de AUTOMANÍA, programa radial dominical sobre la industria y el mercado del automóvil, domingos desde las 12:00pm ET y sábados desde las 2:00pm ET por WQBA 1140 AM en Miami, Florida, una emisora de Univisión Radio.
Agradecimiento especial a los diversos sitios en la red de los que hemos tomado algunas fotografías para ilustrar este artículo. Gracias por la solidaridad periodística y por compartir la pasión por los autobuses. iFriedEgg.com no es un website lucrativo.
Posted on May 10/2011
La presencia de los autobuses en Cuba es vieja y disímil. A pesar de que para 1958, el año antes de que Fidel Castro se hiciese del poder y eliminara el mercado automotriz del país, rodaban en Cuba casi un millón de automóviles —unos 800 mil y tantos para un per cápita de 24 unidades por cada mil habitantes, una estadística alta para una nación cuya población entonces era de unos 6 millones de almas—, las guaguas, como vernáculamente le llaman los cubanos a los autobuses, no se quedaban detrás. La Habana contaba con uno de los servicios de transporte público más prolijos del continente y del mundo, que fue fundado por la gestión privada creemos que en los años 20 del siglo pasado.
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| Y aunque desde sus inicios fue variado en cuanto a marcas, sin duda hay tres autobuses que históricamente destacan: los norteamericanos General Motors, los ingleses Leyland, y los checoslovacos Skoda. |
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| Este es un Skoda RTO 706 superviviente en Cuba. Probablente quede en circulación —no de ruta—, cuando más, media decena de ellos. Excepto por el del INDER —el Instituto del Deporte cubano— que veremos más abajo, todas las fotografías de los demás autobuses en este artículo son de Europa, de los países ex-comunistas. |
Son precisamente los Skoda RTO 706 los protagonistas de este reportaje, matizado sobre todo por el anecdotario de vivencias personales a bordo y alrededor de ellos de este autor, aún desde muy temprano en su niñez.
Fue a principios de los años 60 cuando los Skoda llegaron a Cuba. Probablemente ello ocurrió en el último cuarto del año 1961 —sirve de referencia la invasión de Bahía de Cochinos en la primavera de ese año, y en tal instante aún no había Skodas en Cuba— o en 1962. Al momento, la marca era desconocida en La Isla.
Es muy probable que el único punto del continente americano en que rodó un autobús Skoda fue Cuba comunista.
La introducción de los Skoda simbolizó la hasta entonces inédita gravitación de Cuba hacia los países de la órbita soviética; los ciudadanos cubanos nunca antes habían visto un producto socialista, en medio siglo de república.
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Antecedieron a los Skoda los ómnibus PAZ 672 y ZIL LIAZ 158, autobuses soviéticos más compactos, que pronto se hicieron célebres por su ineficiencia de combustible y, sobre todo —especialmente el LIAZ— por no tolerar las altas temperaturas del trópico. |
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| Este es el ZIL 158, que antecedió al Skoda en el triste honor de visitar primero Cuba como vehículo de la industria automotriz comunista. Debajo, el PAZ 672, pionero también de la "invasión soviética". |
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| Los ingleses Leyland (foto debajo), importados en masa por Castro desde 1964, por contraste sirvieron para demostrar la pésima calidad del producto automotriz comunista y su atraso… y eso que, sin duda, las cosas que en general fabricaban los checos eran las mejores del campo socialista. |
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| Desde 1962, casi todos los grandes paraderos de guaguas de La Habana, especialmente los que se basaban en ómnibus GM (imagen debajo), fueron dotados de Skodas |
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El paradero de La Lisa en La Habana, el de la ruta 22, por sólo mencionar uno, tuvo autobuses Skoda. ¿Dónde están? Temprano, el gobierno comunista de Cuba se dio cuenta que la tecnología de los “hermanos” socialistas no era confiable y en apenas dos años después del ingreso al por mayor de los ómnibus checoslovacos, éstos fueron reemplazados por los Leyland.
Skoda. Historia.
El primer autobús en la historia de Skoda —palabra que, curiosamente, en checo significa “lástima”— fue el modelo 706 RO, que se fabricó desde 1939 hasta 1943. |
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| Su producción fue interrumpida en este último año por la Guerra. Se reanuda en 1947, ya en Checoslovaquia como país, gracias a la fusión de nueva cuenta de la República Checa o Chequia, y Eslovenia o Eslovaquia, en existencia desde 1918 a la caída del Imperio Austrohúngaro al fin de la Primera Guerra Mundial, pero que se deshizo durante la segunda conflagración. |
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La parte motriz la suplía Skoda, porque la carrocería era obra de Karosa, fundada en 1835 por Josef Sodomka, y viene del nombre carroza (carruaje) en checo. Por eso en la parrilla del autobús que rodó en Cuba se leía la palabra Karosa en diagonal a su derecha (imagen debajo):
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| En diciembre 6 de 1958 comenzó la producción del RTO, el modelo que nos ocupa. RTO significa Rámový Trambusový Osobní . La primera camada fue de 200 unidades, ya en 1959. En 1963 comenzaron a fabricar el RTO MEX, el modelo de exportación, por lo que se cree que los primeros Skodas que vimos en Cuba, eran los toscos urbanos MTZ, para la explotación nacional en la propia Checoslovaquia. |
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El Skoda tenía inicialmente un largo de 10.87 metros (unos 35 pies y medio), aunque después hubo modelos de 19. Pesaba poco más de 31 mil libras y se movía gracias a su motor diesel de la monstruosa cilindrada de 11.8 litros que primero generaba 157 hp —después la potencia subió a 180 en posteriores generaciones de la planta—. Era un 6 cilindros en línea... ¡incapaz de 10 mpg! Los primeros modelos lograban una velocidad máxima de 65kmh, pero luego alcanzó 85 (unas 50 millas por hora). La transmisión era manual, de 5 velocidades.
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El RTO era ruidoso, aunque no tanto si tenemos en cuenta que el motor estaba dentro de la cabina. De arrancada parecía un vehículo lento, pero luego simulaba cierta ligereza. Su conducción parecía trabajosa.
Se produjo hasta 1972, casi sin ningún cambio estético. |
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| Este Skoda MTZ es de consumo europeo. Nótese que las ventanillas consisten en cristales fijos para resguardar a los pasajeros del frío. Así no rodaron en Cuba. |
Además del RTO, otros modelos fueron el SVA y el atractivo LUX, muy europeo, con lucetas en el techo. Acaso como “extra bonus” en algunos de los lotes importados a Cuba, llegó a La Isla alguno de estos modelos, por cierto muy mal recibidos por los cubanos que, en un país tropical que castiga fuertemente el Astro Rey todo el año, se quejaban de que el vehículo era un solario sobre ruedas. Recuerdo esa sensación de hervir bajo las claraboyas en uno que en cierta ocasión abordé. |
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| El modelo LUX, sin duda, era más refinado. Obsérvense las prolijas lucetas en el techo. Las ubicadas sobre el frente del vehículo estaban teñidas de verde para atenuar un poco la fuerza del sol. |
En la Ruta 35 de Artemisa
Prevalece en la mente de los cubanos ahora que los autobuses Skoda eran resistentes. La convicción, infundada, se basa en el hecho de al final de su vida activa, cuando los vehículos fueron reconcentrados en la histórica ruta 35, que hacía el viaje de Marianao a Artemisa, para entonces, viejos y destartalados, la verdad es que dieron muestras de ser confiables. |
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| La ruta 35 de Artemisa, de los desaparecidos Omnibus Aliados, es una de las más antiguas de Cuba. En esta imagen (arriba) de los años 50 se observa un autobús norteamericano de la ruta partiendo de su paradero en el poblado, antes que esta flota de vehículos fuese sustituida por una de los checoslovacos Skoda después de 1960. En la imagen debajo se observa la hoy derruida estación de la 35 en Marianao, conocida como la de "El Lido", por su proximidad con ese cine. |
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| Hay vehículos que inexplicablemente se hacen más fuertes de viejos, y ése parece ser el caso de los RTO. Pero al principio no era así. Muy de niño, a inicios de los 60, recuerdo que era frecuente ver a Skodas de la ruta 22 rotos a la largo de la Avenida 41 en Marianao en los alrededores de mi barriada en las cercanías del mundialmente famoso cabaret bajo las estrellas Tropicana, y también en la Calle 23 en El Vedado. En aquella época no gozaban de buena reputación. Se decía que no eran vehículos tropicalizados, que no resistían las altas temperaturas del Caribe y que por eso se “ahogaban”. |
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Se rompían...
En cuanto a los de carretera era peor aún. Más de una vez en el viaje semanal a Matanzas —una ciudad a un centenar de kilómetros al Este de la capital— que junto a mi familia hacía, o de vuelta a La Habana, el Skoda en que viajé nos dejó a medio camino. Igualmente recuerdo la percepción generalizada de los adultos de que a la travesía por carretera en uno de aquellos ómnibus checos se podía apostar a que se descompondría en la jornada.
Casi todas estas roturas deben haber sido de carácter profundamente mecánico porque siempre terminaban con la imposibilidad de desplazamiento del vehículo. “Esto se rompió. caballeros”, solía exclamar concluyente el chófer del vehículo o, “¡hasta aquí llegó!”, cuando el autobús no podía avanzar más. |
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| El reloj al centro sobre la consola, que parecía un despertador de mesita de noche, era un elemento distintivo del interior del Skoda. |
Muy a menudo el propio chófer removía la carena o bóveda que dentro de la cabina encerraba el motor (foto encima), en el afán de averiguar dónde estaba la rotura y arreglarla. La mayoría de las veces no tenía éxito en la gestión.
En los Skoda de carretera, cuando a veces se permitía un reducido número de pasajeros parados, alguno de ellos, con la anuencia del chófer, se sentaba sobre la carcaza del motor. (Detalle curioso del Skoda era el reloj al centro sobre la consola, que parecía un despertador, y que luego desapareció víctima del hurto en los talleres). |
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| Un RTO LUX, pero carente de las elegantes bocinas de hojalata en las ruedas. Otro detalle identificatorio de este modelo era su parrilla delantera de barras horizontales (debajo; note también la cobertura de la rueda que citamos): |
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| Gracias a estas fallas de los Skodas, los chóferes comenzaron a vestirse mal, con indumentaria obrera; no era práctico lucir camisa banca y corbata —como había sido siempre en el gremio—, si en cualquier momento habría de enfrascarse en una lucha cuerpo a cuerpo con la grasa y tizne para revivir el motor. Ese modo de vestir volvió sólo cuando fueron introducidos en Cuba los autobuses japoneses Hino, con aire acondicionado, después de 1970 (debajo): |
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Personalmente, padecí varias, varias, varias roturas de los Skoda en el viaje a Matanzas o a La Habana como cito arriba, e igualmente las escuchaba comentar a otros pasajeros en tránsito a distinto destino. Me recuerdo vívidamente al pie del Skoda descompuesto en una punto de la Carretera Central, o en la Vía Blanca, esperando por el “trasbordo”, que así es como se le llamaba en el argot del medio a ser recogido como un náufrago del asfalto, poco a poco, por los otros autobuses que pasaban por nuestra ruta, a los que les quedaba uno o dos asientos vacíos. Podía tomar horas que los pasajeros varados fuesen “rescatados” por estos otros buses al paso —nunca enviaban uno vacío para ello—.
Si sumo las horas que pasé a bordo de un autobús Skoda en el viaje que ya dije, probablemente arroje cientos de horas. Hasta el año 1967, por la puerta No.3 de la Terminal de Ómnibus de La Habana, partía cada 30 minutos —a las en punto y a las y media de cada hora—, un bus Skoda que cubría el itinerario Habana-Mantazas-Varadero-Cárdenas. A bordo de esta ruta fue que acumulé mis “horas de vuelo” en los autobuses Skoda RTO 706.
Debo haberme sentado en todos los asientos de los Skoda, y viajé en ellos en toda hora, día clima y circunstancia: en invierno, en verano, con frío y con calor, con lluvia y con sol, de día, de noche y hasta de madrugada. |
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| Esta es una imagen tempranera de la Terminal de Omnibus de La Habana, en la Calzada 19 de Mayo, de donde partían los Skoda a distintos destinos. Todavía no había sido emplazada en la esquina del inmueble la escultura de Florencio Gelabert "El Símbolo del Transporte". |
Los Skoda de Carretera
Los Skoda de carretera duraron más que los urbanos. Probablemente porque como sólo viajaban en ellos pasajeros sentados, no sufrieron el aniquilante castigo del sobrepeso de los de ciudad. De todas maneras hay que recordar que los Skodas urbanos nunca fueron sometidos al exceso de carga que más tarde padecieron los Leyland, y en los 80 y 90 los Ikarus. Ello se debe a que en los primeros años de la Revolución, justamente con el arribo masivo de los Skodas, la frecuencia de a minuto o cada dos de, por ejemplo, rutas como la 22, heredados otrora de la COA, se mantuvo, y pocas veces estos buses se vieron tan sobrecargados como luego ocurrió. |
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| También desde 1962 los RTO 706 integraron la flota de Ómnibus Nacionales, el novel servicio estatal de transporte interprovincial, tras la intervención y abolición de entidades históricas privadas como los Ómnibus Santiago-Habana, la Cubana, Los Especiales, La Matancera, Los Únicos de Cárdenas, la Estrella Oriental y Ómnibus Menéndez, entre otras. |
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| Los pasajeros se quejaban que el Skoda era intolerablemente incómodo para los viajes más largos, a las provincias orientales y a Santiago de Cuba, a más de 12 horas de distancia de la capital. Todo el mundo añoraba que le tocara viajar a bordo de los fabulosos GM Canberra con aire acondicionado y suspensión de aire heredados de los desaparecidos Santiago-Habana y que ya comenzaban a extinguirse por carencia de repuestos. Pero este panorama de angustias a bordo de un Skoda para Santiago o Baracoa duró poco porque con la llegada de la primera flota de Leylands para la carretera —los Royal Tigers de enormes parabrisas —la ilustración que sigue— y más tarde los Olympics para largos trayectos—, los Skoda para recorridos interurbanos se quedaron para rutas más cortas o de rango medio hasta más o menos la central provincia de Las Villas. |
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| Destinos como Santa Clara, Cienfuegos, Caibarién, Aguada de Pasajeros, Sagua La Grande, Placetas, Remedios, Santi Spíritus o Trinidad y otras de la región, así como Matanzas, y Pinar del Río —en este último caso hacia el occidente del territorio—, se hacían con los Skoda. |
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| Interior del Skoda interurbano con capacidad para 36 pasajeros sentados. |
El Skoda de carretera que rodó en Cuba, mecánicamente era igual que el urbano y, por fuera, exceptuado la configuración de las puertas, eran casi idénticos. |
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| El Skoda interprovincial estaba pintado de color marrón desde la línea inferior de las ventanillas hacia abajo y de crema claro desde ésta hacia el techo. Las ventanillas eran las mismas, con luceta en el borde superior, bajo la cual la abertura se dividía en dos secciones simétricas de plexiglás, una fija y la otra móvil, de deslizamiento horizontal. |
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| Otra vez (arriba) un RTO urbano europeo, con las ventanillas fijas, excepto por la luceta en dos secciones que sí se abrían. Compare la configuración de las ventanillas del Skoda "cubano", foto que repetimos al efecto: |
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| Por alguna razón difícil de explicar, la junta de goma acanalada por la que se desplazaba la lámina movible hacía una gran resistencia al paso, así que abrir o cerrar la ventana en ocasiones era cosa de titanes. Paradójicamente, cuando llovía, esta junta de caucho era absolutamente ineficaz y por eso el agua penetraba fácilmente y se desbordaba a la cabina de pasajeros deslizándose por la pared interior del vehículo. Mortificante. Cuando llovía, el pasajero sentado junto a la ventanilla tenía que separarse del panel junto al asiento porque si no, sin remedio se mojaría. |
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| De la fuerza que había que ejercer para desplazar las ventanillas, pronto los Skodas carecieron del muñón plástico color beige de apariencia nacarada de los que se tiraba para moverla, y que se quebraban al forzar la ventana. En meses, casi todas las ventanillas de los Skoda de carretera carecieron del agarre. Al final quedó sólo el orificio donde se asentaba el tirador. Introducir el dedo en el hoyo para intentar arrastrar la ventanilla, era tarea inútil que podía herir el dedo. |
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| En esta foto se ve también el retrovisor central y la visera de plástico azul transparente que los choferes en Cuba se quejaban que era inútil para tapar el sol de frente. Muchos de ellos, conduciendo en la mañana hacia el Este, o en el atardecer hacia el Oeste, le ponían encima el pañuelo. |
Lo asientos, de vestidura felposa color marrón no eran cómodos, a pesar de que reclinaban bastante. En realidad, se inclinaban más de lo debido, de manera que tratar de salir o entrar en uno detrás de otro con el respaldar abatido, exigía contorsiones dignas de Houdini. |
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| Estos asientos con forradura marrón, eran idénticos a los de los RTO's "de carretera" que rodaron en Cuba a principios de los años 60. Los monté tantas veces... |
Peor aún: su mecanismo se rompió enseguida, de manera que algunos asientos quedaron atascados en su posición normal mientras que otros en la posición de sueño, lo que incomodaba a los viajeros. Además, el botón de plástico negro bajo el brazo de cada asiento a empujar o tirar de él para reclinar o enderezar el espaldar, comenzaron a quebrase enseguida, de modo que sólo quedó el vástago de rosca desnudo, lo que lo hacía inasible e inoperable (note las flechas en la foto debajo): |
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| Las flechas color naranja en esta foto señalan el vástago de plástico negro bajo el brazo de cada asiento para operar la inclinación de la espalda, y los endebles cargamaletas sobre las cabezas de los pasajeros. |
El pasillo era estrecho; un pasajero no podía avanzar de frente por él, sino de lado. Quienes caminaban por éste, parecían egipcios. Y los anaqueles sobre las cabezas para llevar equipaje eran frágiles y débiles. Se trataba de un bastidor de aluminio cruzado por una trama de una cuerda elástica que sólo toleraba valijas de poco peso. |
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| El segundo chofer y/o cobrador de la tripulación del Skoda de carretera, viajaba en este asiento delantero, independiente. Cuando a finales de los años 60 esa plaza laboral fue eliminada por el gobierno en las rutas cortas para cortar salarios, un pasajero común podía sentarse ahí. De niño siempre me afanaba por obtener esa butaca, y alguna vez lo logré. Era como ir manejando el autobús (en esa época en Cuba se permitía, negligentemente, viajar a menores en el asiento delantero de los vehículos). |
El Skoda no tenía maletero en la panza. El baúl estaba detrás y, además de carecer de un buen número de metros cúbicos de espacio, los cierres de las tapas también se rompieron enseguida, inutilizándolo. Recuerdo nítidamente una tarde en que los pasajeros del autobús que abordé se sublevaron cuando descubrieron que la tapa con el cierre arruinado no trancaba, así que su equipaje podría caer a la carretera en la marcha, a pesar de que el expedidor del viaje insistía en obligar a los viajeros obedecer. Perdió. |
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| Aprecie el baúl trasero del autobús. En esta unidad en particular resulta curioso que la última puerta es integral, de una sola hoja. |
Algunos Skoda de carretera tenían la misma puerta del urbano —que detallaremos debajo— pero sólo una, mas la mayoría contaban con una de hoja con un cristal —o sea, un plexiglás— fijo. |
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| El modelo interurbano que rodó en Cuba tenía una sola puerta, la delantera, igual a esta. |
No eran vehículos calurosos —a pesar de que carecían de aire acondicionado—, y eran muy claros por la gran área de cristal que tenían. También, ofrecían en el techo claraboyas de tapas articuladas cuyo sistema de apertura y cierre además de difícil de operar, se —¿adivina?—, rompió muy temprano y, al igual que las ventanillas, dejaban pasar le agua. Cuando llovía pude ver a pasajeros que portaban un paraguas abrirlo dentro del bus para protegerse del impertinente goteo. Alucinante… |
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| Esta es una versión bien europea del RTO, con lucetas en el techo, y hasta la escotilla de ventilación, que acabamos de mencionar, transparente. Totalmente inapropiada para el soleado clima tropical de Cuba. En la foto también se observan claramente las ya citadas parrillas superiores para el equipaje. |
El rodaje o desplazamiento de las cortinillas para el Sol era precario, y pronto todas fueron arrancadas. |
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| Los Skoda urbanos tenían una distribución de color semejante al de carretera, sólo que azul-verde y crema. A diferencia del de viajes largos tenían dos puertas de un ancho medio, de dos hojas con compresores independientes pero sincronizados… ¡que se desincronizaron a los pocos meses de uso!, de modo que era fácil ver una sección abierta y la otra cerrada. Tenían sólo una luceta por hoja. |
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| Aunque esta unidad es la típica de Europa para su clima gélido, de ventanillas fijas, el Skoda RTO 706 MTZ urbano que conoció Cuba era idéntico a este. |
A diferencia del Skoda interurbano, el de ciudad poseía dos banderolas para la identificación de la ruta, una al frente del vehículo y otra detrás. Esta sí era una idea feliz (imagen inmediata): |
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| Los asientos eran poco íntimos porque la sección de la espalda nunca tocaba el cojín horizontal, sino que estaba muy lejos de éste. Pero no podrían definirse como incómodos exactamente. |
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| Dentro, un detalle que separaba la RTO urbano del interurbano eran las barras en el techo para sujeción de los pasajeros y una horizontal a lo ancho del cristal trasero. Sobre la bóveda de la rueda trasera en la cabina de pasajeros en vez de un asiento lateral como en el Leyland, se ubicaba uno de espaldas —muy a la europea—, nada bienvenido por los pasajeros cubanos. |
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| Plano del Skoda urbano MTZ. |
Al Skoda de la ciudad se le sentía más la vibración dentro que al de carretera.
La carrocería del Skoda era oblonga, oval. No por gusto, irónicamente los cubanos le bautizaron con el ocurrente —y muy apropiado— apodo de “pepino”. Para la época y para haber sido fabricados hasta comienzos de los 70, era un autobús anticuado. Sin embargo hoy, en que las formas redondeadas de los vehículos —que nacieron en 1985 con el Ford Taurus de aquel año— todavía prevalecen, los Skodas RTO parecen más contemporáneos que los Leyland y en el caso de algunas unidades muy bien conservadas que ruedan en algún país de la ex-Europa del Este, hasta podríamos decir que parecen bellos. |
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| Esta ilustración —encima y debajo—, del Skoda RTO hecha en computadora, certifica lo que acabamos de decir de la belleza "futura" o de la contemporaneidad de diseño hoy del 706. |
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| Cuando los Leyland desplazaron en la Habana a los RTO, las versiones urbanas de éstos fueron enviadas a otras ciudades del interior del país para servicio intermunicipal. Hacían, por ejemplo, el viaje de Matanzas a Varadero y Cárdenas; de Cárdenas a Varadero —conocido en Varadero como el "Cárdenas"—; de Manzanillo a Bayamo; de Bayamo a Santiago de Cuba; de Guaímaro a Camaguey… y también a la antológica ruta 35, de La Habana a Artemisa. Y allí permanecieron sólo en ese punto de La Habana como la única referencia histórica de su uso en la capital. Fue aquí que se ganaron la reputación de resistentes. |
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| Alrededor de 1985, estos pre-históricos Skoda RTO de la ruta 35 que salían de la terminal del cine Lido en Marianao camino a Artemisa, fueron reemplazados por Ikarus yugoeslavos, modelo IK110, distintos del original húngaro, el Z80, que en esa época, desde 1981, era el único autobús en La Habana. Inmediatamente, algunas fotos del IK110, en Europa: |
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| El Ikarus IK110, fabricado en Yugoslavia, y que sólo se vio en Cuba en el paradero de la ruta 35 en Artemisa —que además, hacía otro recorrido desde ese poblado hasta el de Tapaste en la provincia Habana—, tenía mejor terminado que el Z80 ensamblado en La Habana bajo el nombre de Girón XIII. Este Ikarus en realidad es el autobus francés Berliet —si nos atenemos al "árbol genealógico" del constructor galo hoy tenemos que escribir Berliet-Saviem-Renault—, modelo PR, fabricado como Ikarbus en la actualmente desaparecida Yugoeslavia, vehículo —el original francés— que puede ver justo debajo de este pie: |
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| Los Ikarus IK110, yugoeslavos, que sustituyeron a los Skoda de la ruta 35, más recientemente fueron reemplazados por autobuses Pegaso 6038, españoles, de uso (foto encima de este pie). Observe el detalle del rótulo que anuncia la ruta Guanajay-Lido. |
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| El "genuino" Ikarus Z80 hecho en Hungría que inundó La Habana desde más o menos 1981. |
Esta movida representó el funeral de los Skoda RTO, que ya venían extinguiéndose en los servicios interprovinciales años antes, a pesar de que entró un puñado de los de carretera, nuevos, alrededor de 1970, cuyo diseño cromático consistía en color beige con dos amplias franjas marrones horizontales y paralelas lo largo de la carrocería, por debajo de la línea inferior de las ventanillas. |
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| Un detalle de diseño interesante del RTO era esta solución para enmascarar los tornillos. Todas las líneas de tornillos tanto dentro como fuera del autobús, se apoyaban en un larguero de aluminio acanalado, cubierto por una cinta de goma roja de corte transversal semicircular. Por alguna razón incomprensible, algunas personas se dedicaron a arrancar la tira de caucho y, en unos años, todos los tornillos quedaron al desnudo. |
De todos los Skodas RTO quedó un superviviente antológico, el del INDER (el Instituto Cubano del Deporte) que hasta donde vimos y supimos todavía a principios de la década de los 90 permanecía activo aunque en un estado no tan glorioso como el de sus años mozos, y tras transplantarle varios motores reconstruidos con partes de uso. El vehículo servía sobre todo para transportar al equipo nacional femenino de basketball de Cuba. Este autobús lo vi varias veces en mi vida porque su chófer de siempre era mi vecino Pipo. Gracias a esa relación, en 1990, subí a bordo de él en Ciego de Ávila hacia La Habana, cuando Pipo me halló intentado regresar infructuosamente a la capital a través del ineficiente sistema de transporte interprovincial del país, empobrecido más aún en el umbral del terrible "Período Especial", la etapa de las más agudas carencias del regimen. Viajaba en el vehículo en tal ocasión el citado equipo de basket, pero mi vecino me procuró una plaza a bordo. Fue mi última travesía en un autobús Skoda Karosa RTO 706… |
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| Esta imagen de pobre resolución es todo cuanto hemos podido obtener del Skoda del INDER, el último que, hasta hoy, monté en mi vida. Supongo que este, que aparece matriculado en Santiago de Cuba y no en La Habana, sea el mismo que conducía mi vecino Pipo... |
De triste recordación es el Skoda de Inmigración, el que trasladaba en medio de un mar de lágrimas a los cubanos que se marchaban al exilio, luego que quedaran establecidos los Vuelos de la Libertad desde el Aeropuerto Internacional de Varadero, a unos 130 km al oriente de La Habana, hasta el de Opalocka al Norte de Miami, en la Florida, Estados Unidos, a partir del 1ro de diciembre de 1965. Este autobús hacia el recorrido a full desde la residencia conocida como “El Laguito” en la exclusiva barrida de Miramar en la capital hasta el mencionado balneario, y luego volvía vacío, a menos que en el propósito de sacarle provecho a su viaje de regreso, a veces recogía pasajeros en Matanzas. Por esa razón lo monté una vez de niño.
A pesar de mi corta edad, ya dentro del vehículo, traté de imaginar cómo me habría sentido si hubiese sido un pasajero típico de aquel Skoda, ya que mi familia estaba marcada por el tatuaje indeleble de la obsesión de escapar de Cuba comunista. Pero también recuerdo la preocupación de algunos pasajeros que temían que sus vecinos o quizás compañeros de trabajo, comunistas, desconocedor de lo fortuito de la situación, les vieran dentro de él y pensaran que se iban del país, un estigma insuperable.
Este Skoda estaba pintado de blanco y decorado con un diseño de franjas azules —el patrón empezaron a aplicárselo a algunos de Ómnibus Nacionales—, lo que les hacia lucir más modernos y no tan aburridos como el esquema común de rojo ladrillo debajo y crema encima. Este RTO en la banderola decía, irónicamente en grandes letras negras en mayúsculas, INMIGRACIÓN. Como no se permitía a los familiares de los que se iban el acceso a El Laguito para la despedida, éstos aguardaban en las calles contiguas al inmueble para ver pasar en silencio a quienes se marchaban… y sólo eso, contemplarlos, porque las autoridades advertían seriamente que si los pasajeros decían adiós a sus familiares en la acera, o éstos a aquellos, cancelarían su salida. |
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| Nunca he podido dar con la cifra total de Skodas importados por Cuba, pero probablemente rebasa las mil unidades. A pesar de no haber supervivido en cantidades apreciables, el Skoda RTO 706 ha quedado clavado en la historia de los “autobuses cubanos”, y encarna y subraya un período histórico de los últimos 50 años de Cuba. |
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| No recuerdo el uso de la gran palanca horizontal al pie del reloj central. ¿Era el freno de emergencia... el pestillo para liberar la cubierta interna del motor? Pero no era para abrir la puerta de una hoja en los modelos interurbanos. La palanca de cambios se observa claramente a la derecha del chofer... y creo recordar que el gran botón rotatotio pentagonal era para accionar el limpiaparabrisas. |
Antes de terminar el artículo, deseo expresar mi admiración por el pueblo checo, y lo que lograron aún bajo la bota soviética. De los países bajo el dominio del Kremlin, hay o hubo tres —Hungría, Checoslovaquia y Polonia— que jamás tuvieron vocación comunista, y es por eso que no sólo fueron los primeros en rebelarse —en 1956, en 1968 y en 1981, respectivamente— contra Moscú, sino que precisamente por ello fueron los que lograron la más alta calidad en la producción de sus artículos. En el caso de las cosas checas —como las motocicletas Jawa, los aviones de entrenamiento deportivo Trainer Master y las ampliadoras fotográficas de Meopta—, quizás el ómnibus Skoda no fue lo mejor en sus primeros momentos, pero luego, como dijimos arriba, se reveló como fuerte y resistente.
A casi medio siglo de distancia, no nos queda otra cosa que reconocer a los autobuses Skoda de Cuba, por lo menos como un emblema de época. |
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A continuación, otras fotos del Skoda Karosa RTO 706: |
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| Una versión articulada del RTO. Esta tenía puertas de 4 hojas sin lucetas inferiores. |
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| Las "guaguas dobles", como popularmente se les llamaba en Cuba a los articulados, nunca fueron conocidas con el Skoda. En los países de Europa del Este esta modalidad sí era bien común. En la imagen sobre este pie rueda un RTO articulado en Bucarest, la capital rumana (note los dos sedanes compactos al fondo, que son autos Dacia, el Renault hecho en Rumania). No fue hasta 20 años más tarde, a través de los Pegasos articulados y los Ikarus de igual especie, ambos ya ensamblados en Cuba bajo los nombres de Girón XII y Girón XIII respectivamente, que en La Isla se vieron autobuses de este tipo (imágenes a renglón seguido): |
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| Mas en verdad, antes que los articulados Girón XII y XIII que rodaron en masa en Cuba a partir de más o menos 1980, a finales de los años '60 lo hizo excepcionalmente acaso una sola unidad de un autobús de este tipo, el Berliet Saviem SC10, francés (foto debajo): |
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| La foto sobre este pie, es de un Berliet parisino. No hemos podido obtener ninguna del habanero, que era azul, en vez de rojo. Luego, entró a Cuba una breve flota de Berliet-Saviem de una pieza, que fueron ubicados por breve tiempo en la ruta 4 de Mantilla, en La Habana, pero casi enseguida fueron enviados a la ciudad de Santa Clara, en el centro del país. Supervivientes de esas unidades es el bus que vemos a continuación (dos fotos), pero ya de vuelta a La Habana según atestigua su matrícula "HT": |
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| Volvamos al Skoda: En la imagen debajo, la puerta para el chófer (una característica muy europea). Y ahora que decimos chófer, es oportuno recordar que en Cuba, a lo que en todo el mundo le llaman conductor —o sea, quien conduce o maneja el vehículo—, le llaman chofer (viene del francés chaffeur), en tanto que "conductor" es el cobrador. |
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| Encima de este pie, detalle del típicamente voluminoso indicador direccional lateral europeo del Skoda RTO. En Cuba nunca se vio el de la derecha del lector, de plástico sin color, con el bulbo amarillo naranja. A consecuencia del tradicional trato negligente del estado cubano a los vehículos, de estos indicadores enseguida sólo quedó la base cromada, sin el plástico de color. |
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| Las luces traseras del Skoda RTO eran pequeñas y pobres. Por su deficiente visibilidad fueron la causa frecuente de embestidas nocturnas de otros vehículos por detrás en las carreteras cubanas. |
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| Encima de este pie se ve al más refinado de todos los Skodas, el LUX, con las elegantes sobrecubiertas de las ruedas (boquillas, bocinas, tapas, etc., según se les llama en cada lugar), mientras que en la imagen debajo, el aro desnudo del modelo común. |
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| La pizarra del RTO era discreta pero racional y de fácil lectura. |
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| A juzgar por este anuncio de Skoda publicado en España, se supone que el RTO haya circulado en el país ibérico. |
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